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jueves 25 de junio de 2026
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Harvard explica por qué combinar distintos tipos de frutas mejora la salud intestinal y reduce la inflamación

La Universidad de Harvard ha reforzado la recomendación de incluir distintos tipos de frutas en la alimentación diaria, destacando que la clave no está solo en consumirlas, sino en mantener variedad y constancia. Esta práctica, respaldada por evidencia científica reciente, se asocia con beneficios importantes para la salud intestinal, la reducción de la inflamación y la prevención de enfermedades crónicas.

De acuerdo con especialistas en nutrición, consumir entre una taza y media y dos tazas de frutas variadas al día puede favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal, un ecosistema de microorganismos que cumple funciones esenciales en la digestión, la inmunidad y el metabolismo. La diversidad de frutas permite aportar una gama más amplia de compuestos bioactivos, como polifenoles, flavonoides y antioxidantes, que interactúan con estas bacterias beneficiosas.

Diversos estudios respaldados por los National Institutes of Health (NIH) han mostrado que estos compuestos pueden reducir marcadores inflamatorios asociados con enfermedades como la diabetes tipo 2, problemas cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. En particular, la reducción de la proteína C reactiva (PCR), un indicador clave de inflamación sistémica, se ha observado en dietas ricas en frutas con compuestos fenólicos.

La evidencia científica indica que no todas las frutas generan el mismo efecto, por lo que la variedad es fundamental. Las bayas como arándanos, fresas y moras destacan por su alto contenido de antocianinas, asociadas con beneficios cardiovasculares y metabólicos. Las manzanas aportan quercetina y procianidinas, mientras que los cítricos contienen flavanonas con efectos antioxidantes y antiinflamatorios.

Otras frutas como la granada, las uvas y las frutas de hueso también aportan compuestos únicos que la microbiota intestinal transforma en metabolitos con posibles efectos protectores. Este proceso biológico refuerza la idea de que la salud intestinal depende tanto de la diversidad alimentaria como del consumo regular de frutas.

Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) coinciden en que una dieta rica en frutas y verduras favorece la diversidad microbiana intestinal, lo que se relaciona con una mejor respuesta inmunitaria y menor riesgo de enfermedades inflamatorias. Además, estos hábitos alimentarios pueden contribuir significativamente a la prevención de enfermedades crónicas a nivel global.

Los especialistas subrayan que los beneficios no dependen de un alimento aislado ni de consumos ocasionales, sino de la constancia en la dieta diaria. En este sentido, la variedad de frutas se convierte en un factor clave para fortalecer la microbiota, reducir la inflamación y promover la salud a largo plazo.