La llegada de Diomande añade otra gran amenaza ofensiva a una plantilla del Real Madrid que ya cuenta con múltiples recursos en ataque. Sin embargo, el fichaje que podría resultar más significativo para encontrar equilibrio es el del excentrocampista del Manchester City, David Silva.
El conjunto blanco lleva años intentando dejar atrás la era de Toni Kroos y Luka Modric, cuya capacidad para controlar los partidos otorgaba libertad a los delanteros y reducía la exposición del equipo ante los ataques rivales.
Silva no representa un reemplazo directo para ninguno de los dos históricos mediocampistas, pero su calidad técnica ofrece a Mourinho una alternativa para atender un problema que ha persistido desde sus salidas.
La primera etapa de Mourinho en el Real Madrid estuvo marcada por su rivalidad con Pep Guardiola y por un Barcelona que dominaba el futbol español. La tensión entre ambos equipos aumentó con enfrentamientos en la banda, acusaciones de parcialidad arbitral y una sucesión de Clásicos especialmente intensos.
El Real Madrid de Mourinho terminó con el dominio de sus rivales en la liga nacional al conquistar el título de la temporada 2011-12 con un récord de 100 puntos. Aquel equipo combinó una gran producción ofensiva con una estructura capaz de competir en partidos de máxima exigencia.
Esta temporada, el Real Madrid visitará al Barcelona a finales de octubre en el primer Clásico de la campaña, un encuentro que ya genera gran expectación entre los aficionados.
Antes de esa cita, y empezando por el partido contra el Espanyol del sábado, Mourinho dispone de dos meses para poner a su equipo en forma y, sobre todo, lograr que sus jugadores estén en la misma sintonía.
El reto principal será integrar las nuevas piezas sin perder profundidad ofensiva ni control en la zona central. La presencia de Silva podría darle al técnico una herramienta para administrar los ritmos y conectar mejor a los atacantes con el resto del equipo.
El superordenador de Opta, empresa especializada en análisis deportivo, considera al Real Madrid como claro favorito para el encuentro, con una probabilidad de victoria de 62.4 por ciento frente al 15.6 por ciento del Espanyol.
Este será el partido número 202 entre ambos clubes. El balance histórico favorece al Real Madrid, que suma 119 victorias, mientras que el Espanyol ha ganado 46 enfrentamientos.
