En un acto que pone en duda la seriedad de la representación popular, el diputado federal Sergio Mayer Bretón decidió que las leyes de México pueden esperar, pero el contrato con Telemundo no. Este martes 17 de febrero, el integrante de la LXVI Legislatura por Morena cambió la máxima tribuna del país por un encierro televisivo, desatando una ola de críticas sobre el uso de los cargos públicos como simples peldaños de fama personal.
El «sacrificio» por el rating
Mientras el país enfrenta debates cruciales en materia de seguridad y economía, Mayer fue presentado como el habitante sorpresa de la sexta temporada de La Casa de los Famosos. Con la frase “Vinimos a hacer un infierno de esta casa”, el ahora legislador con licencia dejó claro que su prioridad inmediata es la estrategia del Cuarto Agua y no el trabajo en comisiones.
Este movimiento no es nuevo en su carrera; en 2023 lideró el «Team Infierno» en la versión mexicana, pero hoy la situación es distinta: Sergio Mayer ostenta un cargo de elección popular. La pregunta que recorre los pasillos de San Lázaro y las redes sociales es si la confianza del electorado debe ser pausada por un cheque de producción internacional.
La vía legal para el «chapulinazo» televisivo
Para blindarse legalmente, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó, mediante el boletín No. 3246, una licencia por tiempo indefinido solicitada por el propio Mayer. Aunque el Reglamento de la Cámara de Diputados permite este permiso sin que signifique una renuncia, el hecho de que el motivo sea participar en un programa de concursos ha sido calificado por diversos sectores como una falta de respeto a la institución.
El suplente, Luis Morales Flores, será quien deba «entrar al quite» y asumir las responsabilidades que el actor dejó pendientes. Sin embargo, el vacío político queda marcado por la percepción de que el cargo de diputado es algo que se puede quitar y poner según convenga a la agenda del espectáculo.
Dura realidad: ¿Servicio público o negocio privado?
A diferencia de otros legisladores que piden licencia por causas de salud o para ocupar otros cargos en el gabinete, el caso de Mayer resalta por ser una decisión meramente económica y de imagen.
- Cifra clave: Un diputado federal percibe una dieta mensual neta de aproximadamente 75,000 pesos, además de prestaciones.
- El contraste: Se estima que los participantes de este nivel en realities internacionales perciben sueldos semanales que superan por mucho el salario mensual de un funcionario público.
Este «chapulinazo» al revés —de la política al set— reabre el debate sobre la necesidad de candados más estrictos para evitar que las curules se conviertan en camerinos de reserva.














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